En el fantástico mundo del baloncesto hay jugadores que destacan por meter triples imposibles, por machacar el aro como si les debiera dinero o simplemente por tener más carisma que media plantilla junta. Pero hoy no venimos a hablar de lo que hacían en la cancha, sino delante de una cámara de cine. Sí, porque algunos dejaron las zapatillas NIKE aparcadas un rato para convertirse en actores… aunque en ciertos casos habría sido mejor dejar el guion en manos de una cabra con conexión a internet.
Y antes de que venga el típico pesado a llorar en comentarios: no está Michael Jordan porque sería demasiado fácil, y tampoco LeBron James. Así que si venías buscando Space Jam, te toca asumir la derrota como un entrenador de Detroit viendo el marcador en el tercer cuarto.
6. Wilt Chamberlain
Antes de que Jordan soñara con jugar al baloncesto contra dibujos animados, Wilt Chamberlain ya estaba en el cine repartiendo presencia. Apareció en Conan el Destructor junto a Arnold Schwarzenegger interpretando a Bombatta.

Y claro, poner a Arnold y a Wilt juntos en pantalla era como juntar dos armarios empotrados con esteroides. Cada escena parecía el resultado de darle proteína en polvo a una montaña.
Wilt no necesitaba hablar mucho. Con aparecer ya daba sensación de jefe final desbloqueado.
5. Ray Allen
Ray Allen sorprendió a mucha gente porque, a diferencia de otros de esta lista, sí actuaba bastante bien. Participó junto a Denzel Washington en Una Mala Jugada, dirigida por Spike Lee, y el resultado fue muchísimo más serio que ver a Shaq vestido de superhéroe de oferta.

Allen interpretaba a Jesus Shuttlesworth, probablemente uno de los nombres más legendarios que ha dado una película de baloncesto. Y encima el personaje tenía más profundidad que muchos protagonistas actuales.
Se rumoreaba que Kobe Bryant iba a hacer el papel originalmente, pero acabó rechazándolo. Y viendo el resultado final, Ray Allen metió ese triple desde la esquina igual que en la vida real: limpio y sin tocar aro.
4. Tony Parker
Tony Parker tuvo un pequeño papel en Astérix en los Juegos Olímpicos. Y cuando digo pequeño, me refiero a que si pestañeabas, te lo perdías más rápido que un aficionado de los Spurs buscando emoción en un partido defensivo.

En la prueba de jabalina, en vez de lanzarla normalmente, decidió botarla contra el suelo como si estuviera jugando un partido de NBA. Una escena absurda, ridícula… y sinceramente, bastante divertida.
Además compartió película con leyendas como Zidane, Schumacher y Amélie Mauresmo, así que aquello parecía menos una película y más una reunión random organizada por alguien que perdió una apuesta.
3. Dennis Rodman
Dennis Rodman ya parecía un personaje de película antes de actuar en una. El hombre iba por la vida con peinados creados probablemente por un químico en crisis emocional. Y claro, Hollywood dijo: “Este señor tiene que salir en algo”.
Terminó compartiendo pantalla con Jean-Claude Van Damme en La Colonia, haciendo de traficante de armas extravagante. El problema es que actuaba con la misma naturalidad que una tostadora leyendo Shakespeare.

Su interpretación fue tan dura de ver que ganó un Golden Raspberry a peor actor. Y sinceramente, viendo algunas escenas, el premio se lo podían haber entregado acompañado de una carta de disculpa.
2. Shaquille O’Neal
Shaq mide 2,16 metros y aun así consiguió que sus películas fueran más grandes todavía… pero en desastre cinematográfico.
Primero llegó Kazaam, donde interpretaba a un genio mágico que concedía deseos a un niño. Sí, eso ocurrió de verdad. No es un delirio provocado por dormir viendo anuncios a las tres de la mañana. La película existió y dejó a miles de personas preguntándose quién aprobó semejante idea en una reunión seria.

Pero el festival no acabó ahí. Luego vino Steel, una película de DC donde Shaq llevaba un traje metálico para combatir el crimen. Básicamente era como ver a Iron Man después de comprar la armadura en una página sospechosa por 12 euros y envío gratis.
La película se estampó tan fuerte que todavía debe seguir haciendo ruido en algún videoclub abandonado.

Eso sí, años después apareció en Niños Grandes 2 y ahí al menos no daba la sensación de que el cine estuviera pidiendo ayuda a gritos.

1. Kareem Abdul-Jabbar
Hay gente que cree que el primer jugador NBA en salir en películas fue Michael Jordan. Esa gente probablemente también piensa que las croquetas crecen en árboles. Décadas antes, Kareem Abdul-Jabbar ya estaba repartiendo presencia en pantalla en Juego de la Muerte junto a Bruce Lee. Y claro, ver a Bruce Lee peleando contra un señor que parecía una farola con patas era un espectáculo histórico.

La escena se hizo legendaria porque aquello no parecía un combate: parecía que Bruce Lee estaba intentando apagar una jirafa a patadas.
Y ojo, que Kareem no se quedó ahí. También apareció en ¡Aterriza como puedas!, haciendo de piloto. Un cameo corto, sí, pero suficiente para que medio cine dijera: “Un momento… ese piloto mide lo mismo que un poste de electricidad”.

¿Y tú qué opinas? ¿Te gusta el baloncesto o eres de los que ven un partido y a los cinco minutos ya están mirando el móvil mientras preguntan cuánto queda?





















































